A cada tiempo su Arte…

… al Arte su libertad

A finales del siglo XIX la arquitectura europea se encontraba atrapada entre dos frentes. En uno de los frentes estaban las corrientes neo, que habían comenzado con el neoclásico en el siglo XVIII, y seguido ya en el siglo XIX en el romanticismo con el neogótico, neorrománico, neorrenacimiento…, seguidos del eclecticismo, que mezclaba en un mismo edificio varios estilos. El otro frente estaba representado por la fealdad de infierno dantesco de los edificios y barrios industriales. En pocos años hubo una corriente de renovación, que sobre todo en arquitectura, significó el primer movimiento artístico original desde el barroco. Fue el modernismo, art nouveau, jugendstil, sezessionsstil…, cada país lo denominó de un forma pero todas significaban lo mismo.

Se enfrentaba en arquitectura a lo consolidado pero también fue diferente frente a corrientes como el impresionismo. Se inspiraba en la naturaleza y trató de llevar la belleza a la vida cotidiana, no sólo construyendo nuevos edificios y viviendas, sino también a las artes decorativas, el mobiliario, los textiles, la joyería, las artes gráficas. Fue atacado ferozmente, tanto por el academicismo como por la naciente vanguardia. Se desarrolló en esos años finales de la belle époque y prácticamente fue enterrado en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Duró poco tiempo pero ha dejado huella desde entonces con detalles de diseño que llegan hasta hoy, y sus edificios son mucho más hermosos y han envejecido mejor que toda la arquitectura del movimiento moderno que lo combatió.

Con las imágenes del Edificio Sezession de Viena de Joseph Maria Olbrich, la Casa Batlló de Antonio Gaudí, las estaciones de metro de Hector Guimart, las obras de Gustav Klimt, Alphonse Mucha, las joyas de Gallé, las lámparas de Tiffany, comenzamos el curso 2023-2024.

 

 

Deja un comentario