Diffugere nives, redeunt iam gramina campis…

Esta Oda de Horacio es considerada el más bello poema de la Antigüedad

Vamos a transcribirla al alfabeto griego, la traducción y vamos a buscar información de los personajes que aparecen en ella. algunos ya nos los hemos encontrado a lo largo del curso.

Carmina, Liber IV, VII

Diffugere nives, redeunt iam gramina campis
arboribusque comae;
mutat terra vices et decrescentia ripas
flumina praetereunt;

Gratia cum Nymphis geminisque sororibus audet
ducere nuda choros.
immortalia ne speres, monet annus et almum
quae rapit hora diem.

frigora mitescunt zephyris, ver proterit aestas
interitura, simul
pomifer autumnus fruges effuderit, et mox
bruma recurrit iners.

damna tamen celeres reparant caelestia lunae;
nos ubi decidimus,
quo pius Aeneas, quo Tullus dives et Ancus,
pulvis et umbra sumus.

quis scit an adiciant hodiernae crastina summae
tempora di superi?
cuncta manus avidas fugient heredis, amico
quae dederis animo.

cum semel occideris et de te splendida Minos
fecerit arbitria,
non, Torquate, genus, non te facundia, non te
restituet pietas;

infernis neque enim tenebris Diana pudicum
liberat Hippolytum,
nec Lethaea valet Theseus abrumpere caro
vincula Pirithoo.

Traducción procedente de Wikisource

Las nieves pasaron; vuelven a reverdecer los campos y las ramas de los árboles; la tierra muda de aspecto, y las corrientes menos caudalosas de los ríos dejan de combatir sus riberas.

Una de las Gracias, desnuda, y en compañía de las Ninfas y sus gemelas hermanas, se atreve a dirigir las danzas; el año y hasta la hora que arrebata el día presente nos aconsejan no esperar nada duradero.

 Los Céfiros templan el rigor del invierno; la primavera cede a los rayos del estío, que ha de fenecer cuando el otoño, coronado de frutos, esparza sus ricos dones; después tornan otra vez los días brumosos de diciembre.

El curso acelerado de los meses repara los daños de las estaciones rápidas reparan las lunas sus menguas celestes; pero nosotros, si caemos en el lugar que habitan el piadoso Eneas, Anco o Tulo Hostilio, quedamos convertidos en polvo y sombra.

¿Quién sabe si los dioses celestiales nos añadirán al día de hoy el de mañana? Sólo escapará a las ávidas manos de tu heredero lo que generoso hayas dado a tus amigos.

Así que dejes de ser, Torcuato, y Minos haya pronunciado su última palabra, ni la piedad, ni la elocuencia, ni el ilustre linaje te restituirá a la vida.

 Diana no logra libertar de las tinieblas eternas al pudoroso Hipólito, ni Teseo romper las cadenas que sujetan a su caro Pirítoo en el infierno.

2 Comentarios

  1. En 1998 dejé atrás mi vida en Francia. Un tren de cercanías me llevó de Perpignan a Port Bou , y desde entonces no había vuelto a leer a Horacio.
    Miro hacia atrás y nada queda de aquel paisaje ni de aquella mañana de sol. Sin embargo, y a pesar de la piadosa mentira de la traducción, aún permanecen en mi memoria sus versos. También, aunque los haya negado, en mi corazón .

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    1. Horacio nos lleva a la melancolía. “No esperes la inmortalidad” y tampoco para la vida humana de tiempo lineal vuelven los días que fueron felices.
      Pulvis et umbra sumus…, y pasamos velut umbra

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