Imágenes de la otra Edad Media II

El jueves 3 de diciembre fue la segunda sesión del seminario online Imágenes de la otra Edad Media. Hubo bastantes problemas técnicos y tampoco yo pude publicar la entrada la semana pasada, en que se realizó la tercera sesión. El guión fue como sigue:

Mujeres frente al amor divino y al amor humano

Introducción: Damas y caballeros en el cielo del Prado. Joan Molina. Museo Nacional del Prado, Madrid

La función de las imágenes: meditación y emoción en la mística femenina. Victoria Cirlot. Universitat Pompeu Fabra, Barcelona

Objetos que celebran el fin’amor. Mireia Castaño. Université de Génève

“La dama y el unicornio” y su misterioso sexto sentido. Séverine Lepape. Musée Cluny, París

Esta vez, a diferencia de la primera sesión, los contenidos tienen relativamente poca relación con los contenidos del curso de 2º de bachillerato, pero son muy interesantes.

 

Todas las ponencias son en español, excepto la última, Sobre los tapices de La dama y el unicornio, que se conservan en el Museo Cluny de Paris. Esta ponencia es en francés pero esta subtitulada. 

Como imagen de la entrada una miniatura del Liber divinorum operum I, 4, fol 38 de Hildegarda de Bingen, una de las mujeres más fascinantes que vivieron en el siglo XII y en toda la Edad Media, y de cuya obra y visiones trata la segunda ponencia impartida por la profesora Victoria Cirlot.

De Hildegarda de Bingen, que no sólo fue mística, sino también erudita en muchos aspectos del saber medieval como la medicina, fue también compositora de música. De ella pongo a continuación uno de sus himnos. 

Symphonia armonie celestium revelacionum (1140 – 1150)

Columba aspexit – Himno a San Maximino

Columba aspexit / Una paloma miraba
per cancellos fenestrae / a través de los barrotes de la ventana
ubi ante faciem eius / cuando ante su rostro
sudando sudavit balsamum / destilando destiló el bálsamo
de lucido Maximino. / del luminoso Maximino.

Calor solis exarsit / El calor del sol brotó
et in tenebras resplenduit / y resplandeció en las tinieblas,
unde gemma surrexit /de allí se alzó una piedra preciosa
in edificatione templi / en la construcción del templo
purissimi cor dis benivoli. / del más puro corazón benevolente.

Iste turris excelsa, / él una elevada torre,
de ligno Libani et cipresso facta, / hecha de madera de Líbano y ciprés,
iacincto et sardio ornata est, / ha sido adornada de jacinto y rubí,
urbs precellens artes / ciudad que sobresale en las obras
aliorum artificum. / de otros artífices.

Ipse velox cervus cucurrit / Él mismo, veloz ciervo,
ad fontem purissime aque / corrió hacia una fuente de la más pura agua
fluentis de fortissimo lapide / que fluía desde la piedra más sólida
qui dulcia aromata irrigavit. / y que esparcía dulces aromas.

O pigmentari / ¡Perfumistas!
qui estis in suavissima viriditate / que estáis en el más grato verdor
hortorum regis, / de los jardines del rey,
ascendentes in altum / que ascendéis a lo alto
quando sanctum sacrificium / cuando cumplisteis el santo sacrificio
in arietibus perfecistis. / en los carneros.

Inter vos fulget hic artifex, / Entre vosotros brilla el artífice
paries templi, / muros del templo,
qui desideravit alas aquile / que anheló las alas del águila
osculando nutricem Sapientiam / al besar la nutricia sabiduría
in gloriosa fecunditate Ecclesie. / en la gloriosa fecundidad de la Iglesia.

O Maximine, / ¡Maximino!
mons et vallis es, / eres monte y valle
et in utroque alta edificatio appares, / y en uno y otro lado apareces como un alto edificio
ubi capricornus cum elephante exivit, / donde se alzó el capricornio con el elefante
et Sapientia in deliciis fuit. / y la Sabiduría estuvo en gran goce.

Tu es fortis / Tú eres fuerte y suave
et suavis in cerimoniis / en las ceremonias
et in choruscatiane altaris, / y en el resplandor del altar
ascendens ut fumus aromatum / ascendiendo como humo de especias
ad columpnam laudis. / hacia la columna de alabanza.

Ubi intercedis pro populo / allí intercedes por los pueblos
qui tendit ad speculum lucis, / que tienden hacia el espejo de la luz,
cui laus est in altis. / para que éste haya alabanza en lo alto.

Traducción procedente de Hildegard de Bingen, Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales. Trotta 2003.

 

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